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martes, 28 de enero de 2014

Similitudes entre Socrates y Jesús


1) A pesar de que ambos eran muy cultos y considerados sabios por sus contemporáneos, nunca escribieron nada, ni una sola palabra. Fueron otros los que escribieron sobre ellos. En el caso de Sócrates fue Platón quien escribió profusamente, mayoritariamente en forma de diálogos sobre su vida y el pensamiento socrático.
En el caso de Jesucristo, fueron los evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Es imposible creer que fueran analfabetos, por tanto el no escribir fue en ambos una actitud deliberada que tenía que ver con su forma de pensar. En ambos casos dependemos de la impresión que generaron en otros para poder conocerlos y entender sus mensajes.

2) Ambos eran considerados raros o enigmáticos por sus contemporáneos y también por sus seguidores más cercanos. Sócrates mismo se consideraba una especie de avispa que molestaba a los demás. En el caso de Jesucristo, en varios pasajes de los evangelios se menciona que los apóstoles no comprendían cosas que Jesucristo decía o hacía.

3) Ambos usaron la palabra para trasladar su mensaje, 
Sócrates recorría calles y plazas en Atenas discutiendo y conversando con la gente, su método era preguntar y fingiendo ignorancia, luego continuar repreguntando hasta que el interlocutor caía en contradicción si no tenía firmeza en su conocimiento; de allí el nombre de su método: “ironía”.

Jesucristo recorría pueblos y ciudades, la gente se concentraba para oírle, muchas veces en grandes cantidades como en el célebre Sermón de la Montaña. Su método preferido de enseñanza oral era “La Parábola”, que consiste en poner un ejemplo o contar una historia o cuento que lleva una enseñanza. A pesar de la metodología diferente en ambos casos, es evidente que ambos sabían que la forma fundamental de transmisión del pensamiento y del conocimiento en su época, era oral, mas del 99% de la población de esos días era analfabeta, morían sin haber visto nunca un libro. Ambos hablaban con gran firmeza y determinación, fascinaban o enojaban a sus oyentes. Y ambos hablaban de algo que era superior a ellos mismos. Eran maestros en el arte de la oratoria y la conversación.

4) A ambos se les consideraba subvertidores del orden establecido. Sócrates fue acusado de subvertir el orden y corromper a la juventud. Y Jesucristo de considerarse hijo de Dios. Ambos desafiaron los poderes establecidos, criticaron duramente la injusticia social y los abusos de poder.

5) Ambos fueron juzgados por instancias poco ortodoxas o comunes en su época y fueron condenados a muerte. Sócrates fue condenado por un jurado de 500 personas el cual ya no era muy común en esos días. Jesucristo tuvo un juicio improvisado donde el populacho gritaba “crucificadle”, ante un atolondrado gobernador romano (Poncio Pilatos). Que después de condenarlo a muerte, se lavó las manos, para disociarse de la decisión tomada.

6) Ambos hubieran podido salvarse si así lo hubieran deseado. Si Sócrates hubiera suplicado clemencia como sus seguidores se lo pidieron, lo mas seguro es que el jurado hubiera modificado su decisión. Además tuvo la oportunidad de escapar (sus seguidores habían organizado un plan de fuga). Jesucristo, guardó silencio y aceptó la sentencia de Poncio Pilatos. Ambos consideraron que traicionarían sus principios y sus ideales si no eran capaces de llegar hasta el final, es decir morir por ellos. Y fue precisamente porque aceptaron su muerte con dignidad, que miles de seguidores continuaron con sus enseñanzas después de su muerte.

7) Ninguno de los dos se casó, ni tuvo mujer conocida. Y ninguno dejó descendencia. A pesar que en su época no ser casado o no tener hijos no era bien visto.

Socrates


Sócrates (469 – 399 a.C.) a diferencia de los sofistas no cobraba y era ateniense. Su método de enseñanza era el diálogo y en realidad no creía ser portador del saber, por el contrario hace suya la frase del Oráculo de Delfos, sólo sé que no sé nada. Además no dejó escritos propios y todo lo que nos ha llegado de él ha sido a través de sus discípulos, principalmente Platón.

No le interesaba la naturaleza ya que pensaba que no se podía extraer un conocimiento de ella, tal y como demostraba la diversidad de teorías de los presocráticos.

Este rechazo generalizado al mundo físico, implica al mismo tiempo, el menosprecio por el conocimiento empírico y del propio cuerpo. De esta forma, Sócrates se preocupa por el hombre y la sociedad. Según él, la areté, es decir la virtud, consiste en obtener conocimiento a partir de la propia alma, por lo tanto el saber es virtud.

Sócrates no pretende transmitir contenidos, sino establecer un método para pensar y poder diferenciar entre verdad y falsedad. Explica que el verdadero conocimiento se encuentra en el interior del alma humana, presentes como ideas innatas las cuales aparecen inseparables de la razón. Estas ideas son verdaderas, porque son universales, es decir que todos las tenemos, y necesarias, ya que no admiten crítica al ajustarse a la racionalidad.

Para él, el conocimiento consiste en deshacerse de las ideas adquiridas y convencionales que impone la sociedad para encontrar en el alma, las verdaderas ideas, es decir, pensar por uno mismo. Para conseguir esto, Sócrates crea un método que se lleva a cabo mediante el diálogo.

El primer paso del método socrático es la ironía, que consiste en reconocer la propia ignorancia. En este primer momento, Sócrates hace entrar en contradicción a su interlocutor, haciéndole reconocer que lo que sabe es una mera convención. El segundo paso de este método se llama mayéutica, en este paso se consigue descubrir la verdad, aletheia, mediante el diálogo. Finalmente se llega al paso de la definición, donde se encuentra una verdad universal y necesaria.

Además, Sócrates pensaba que era muy importante la vida en la polis. Para él, nadie podía conseguir la felicidad en otra ciudad que no sea la suya, y a pesar de la convencionalidad de las leyes, creía que era necesario respetarlas y obedecerlas ya que esto conserva el orden. Por otra parte, Sócrates cree que quien conoce el bien, no actuará mal, por eso, la educación es básica y la búsqueda del saber todavía más. Sócrates fue condenado a muerte por pervertir la mente de los jóvenes y tomó la cicuta, a pesar de poder elegir escapar.